La rentrée

Lugar: Segovia, calle Juan Bravo
Hace años, más de diez, cuando yo iba a al instituto a recibir las clases, en lugar de a impartirlas, septiembre era mi mes favorito. Las clases no empezaban hasta el final y era un mes robado de vacaciones. Los días de septiembre eran largos y de un dorado rojizo como el de un melocotón. Aún no había que volver al instituto, pero ya Granada no estaba vacía como en agosto, había vuelto a la vida y mis amigos habían regresado de sus veraneos eternos y uniformes. El olor de septiembre era un olor especial, como de yema tostada, y las campanas de la iglesia de Las Angustias sonaban en ese mes más fuerte que nunca. Me recuerdo tumbada en el césped, charlando, escuchando el sonido del rebotar de los balones de baloncesto en la pista circular de mi jardín, pensando que aquellos septiembres no se iban a terminar jamás.
Todavía hoy consigo robarle algunos días, algunos instantes, al mes de septiembre, a pesar de que el curso suele empezar ahora el día quince y, durante la primera semana, tengo que corregir esos exámenes a los que nunca me tuve que presentar. Esos momentos se han vuelto más preciosos y escasos que nunca, son el único retazo que me queda ya de aquellos interminables veintisiete días.
Gracias a A. L. por la foto
Comentarios » Ir a formulario
Autor: Lola
Fecha: 23/09/2007 17:49.
Autor: Irene Adler
Del que,por cierto, me he vuelto a olvidar... ¡felicidades!
Fecha: 24/09/2007 20:39.
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Autor: sinuitt
Aquí los septiembres son ya otoño, y de un tiempo a esta parte los años empiezan en enero...
Fecha: 05/10/2007 15:39.
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Autor: Irene Adler
Fecha: 07/10/2007 17:00.

