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PLANTARTE

La paz del reino

La paz del reino

Lugar: Lisboa, Rua da Alegría.

Fue mucho después cuando tuvimos que arar la tierra, cuando tuvimos que marcharnos del castillo y comenzar una vida nueva, tan diferente a la anterior, que algunos incluso nos cambiamos de nombre. Sin embargo, aún recuerdo cuando estrené la armadura, que habían fabricado especialmente para mí en la forja del rey. Era el más joven y, con el tiempo, llegué a ser el más diestro. Gané tantas justas que prontó olvidé su número, fui a la guerra, encontré reliquias sagradas. Servir al rey era mi única ambición, le dediqué mi vida.

Cuando nos despedimos unos de otros, nadie me reprochó que las justas hubieran terminado, nadie me culpó del óxido que había terminado por cubrir nuestras armaduras. Fue duro decir adiós a todos mis compañeros de armas, pero estábamos acabados, cansados. Habíamos sido jóvenes y fuertes durante tantos años... más de la cuenta, supongo. Aún podríamos serlo, si no hubiese sido por mí. Sin embargo, no me culparon. Se marcharon, como yo, a buscar un nuevo comienzo. Normalmente, tampoco yo me reprocho nada... pero, a veces, me arrepiento tanto de haber matado al dragón...

4 comentarios

Irene Adler -

¿En un pony? No, si la vamos a tener... ;)

Aga -

¿Y va en un pony?

Irene Adler -

No lo había pensado, la verdad, pero es una opción. :)

Microalgo -

¿El Rey Don Sebastián, tal vez?