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PLANTARTE

It's all so quiet...

It's all so quiet...

Lugar: Granada, Calle Don Simeón

¿Cuándo fue la última vez que hicisteis un soplo semejante? Que yo recuerde, fue en Bilbao, subiendo por una inmensa cuesta de Leioa. Y ese es el poder del diente de león. Podíamos estar en el climax de alguno de nuestros juegos infantiles o de paso hacia algún sitio, pero hubo un momento en el que no nos pudimos resistir a ver esparcirse por el aire esos pequeños paracaídas. ¿Para qué? Para nada. En nuestras vidas debería haber siempre un cupo de actividades que no sirviesen para nada y hacer en ellas islas de descanso y homenajes a lo efímero. A veces valen tanto que alguien decide recortarlo y pintarlo en una pared para recordarnos que incluso lo más pequeño cae en algún sitio.

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4 comentarios

dolo -

Es verdad, qué gustazo recrearse en algo que no sirve para nada, sólo por el simple placer que produce. Desgraciadamente, estamos inmersos en todo lo contrario: actividad, utilidad, prisas, estrategias para hacer más cosas en menos tiempo: ¡qué horror!
Esta imagen y vuestra reflexión me crean el deseo de hacer pompas de jabón (o de tumbarme a mirar el techo).
Saludos.

Irene Adler -

Jajajaja, qué maravilla, hacía tiempo que no me acordaba de eso...

Lola -

pronúncialo bien... pommmmpas de ha-boooon. :D

Irene Adler -

Para mí, un gran homenaje a lo efímero es hacer pompas de jabón. Me encantan
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