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PLANTARTE

Nada por aquí

Nada por aquí

Lugar: París, Rue La Vieuvile

Cada año, en las fiestas del pueblo, el ayuntamiento contrataba  a la misma compañía circense.  No sé si los demás niños se daban cuenta. Yo sí desde luego. No es que estuviese pendiente durante todo el año, pero al llegar el momento de ir a la carpa, se me encendía una alarma de un único afán por ser uno de los niños que llamase el mago para acompañarlo en el escenario. Y eso que era la misma persona que más tarde, vestido de El Zorro, pedía voluntarios para su número del látigo. Pero lo que de verdad me importaba era, tras años de observación, saberme bien cada uno de los trucos de su alter ego mago. El día que me sacó dije con todas sus sílabas y fonemas  la frase “Hoy vamos a hacer un truco de predistigitación”. No me trabé como esperaba el mago que hiciese, ni me equivoqué al predecir yo mismo, antes de que lo hiciese el mago, que la carta oculta en el bolsillo del otro voluntario era el as de picas.  Al año siguiente el ayuntamiento contrató a una compañía de cómicos infantiles que salían por un canal autonómico y yo, ni si quiera, estuve pendiente de ello, porque al mago no le robé sus trucos, sino la magia de una recién estrenada juventud. Él se había fugado con otra magia.

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1 comentario

dolo -

Bonito relato.
Saludos!!!
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