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El Refugio

El Refugio

Lugar: Lisboa, Rua da Rosa.

Los Niños llegaron al séptimo día, todos juntos, se habían ido esperando los unos a los otros durante todo el camino. Algunos tenían la ropa sucia o desgarrada - son esos, siempre, los percances que se tienen en el Bosque - pero sonreían. El arrebol de sus mejillas, a causa del esfuerzo, les daba aspecto saludable. Una Niña de rizos pelirrojos, con la nariz salpicada de pecas, parecía encargada de los más pequeños, que se arremolinaban a su alrededor. Cuando los trajeron ante mí, ninguno mostraba temor.

Uno a uno, se fueron acercando. Todos conocían las Palabras, a todos les fui ofreciendo un lugar en el que refugiarse. Uno de ellos, delgado, sonriente, de pelo radiante y gesto firme, fue interrumpido por la Dama, mi mano derecha, cuando empezó a recitar las Palabras. Este niño, Maestra, huele a sangre. Tiene que irse. Los demás, comenzaron a revolverse, inquietos, pero no pusieron ningún impedimento. Abrimos las puertas y el Niño se marchó sin mirar atrás.

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Empty Rooms.

Empty Rooms.

Lugar:Lisboa, Traversa de Cidade.

Se han marchado todos. Las habitaciones están vacías, los libros recogidos, los armarios sin ropa. No queda nadie aquí. Sin embargo, no recuerdo cuándo se fueron, sólo tengo una vaga conciencia, como un hormigueo, del deseo de marcharnos. ¿Íbamos a ir a algún sitio mejor? Imagino que sí, pero no es una certeza. Tampoco sé por qué yo me he quedado, ¿es que no quería seguirlos o me han abandonado?

En mi mente, detrás de mi desconcierto, detrás del brillo de los neones, muy atrás en el tiempo, sólo hallo el recuerdo de un invierno largo, frío, pertinaz. El invierno más frío en cientos de años.

La llama que no cesa

La llama que no cesa

  Lugar: Lisboa, Rua Aurea

  Lo primero que valoré de Miguel Hernández es la historia del pequeño pastorcillo que, sólo leyendo, se convierte en poeta universal. Era un argumento para leer y no hacer los deberes. Al cabo de mucho tiempo, andaba buscando un poema para leer en público en una concentración de características quijotescas contra un decreto maligno. No entiendo mucho de poesía y alguien me recomendó uno llamado "Viento del Pueblo", que imprimí rápidamente y doblé en el bolsillo, poco antes de la concentración. Al leerla, creía que nada en el mundo podía pararnos hasta vencer a nuestro enemigo. Casi cincuenta años después de ser leída en unas trincheras, sentía ser el buey soñando con volver a convertirse en león. En vida, Miguel Hernández creyó ser un mediocre advenedizo aspirando a ser un gran poeta. Hoy, agradezco su rayo que no cesa a este gran poeta, pese a ser yo un mediocre y advenedizo lector de poesía. Ayer, hizo cien años que vino a dar algo de luz a este mundo de yuntas.

Amapolas en octubre.

Amapolas en octubre.

Lugar: Poço de Cidade, Lisboa.

Poppies in October

 Even the sun-clouds this morning cannot manage such skirts.
Nor the woman in the ambulance
Whose red heart blooms through her coat so astoundingly-
A gift, a love gift
Utterly unasked for
By a sky
Palely and flamily
Igniting its carbon monoxides, by eyes
Dulled to a halt under bowlers.
O my God, what am I
That these late mouths should cry open
In a forest of frost, in a dawn of cornflowers.

                     Sylvia Plath

[Ni siquiera las nubes solares pueden esta mañana permitirse semejantes faldas.
Ni la mujer de la ambulancia,
cuyo rojo corazón florece a través del abrigo tan asombrosamente....
Un don, un don de amor,
jamás solicitado
ni por un cielo
que pálida y llameantemente
quema sus monóxidos de carbono, ni por unos ojos
que el embotamiento detiene bajo sombreros hongos.
Dios mío, ¿qué soy yo

para que esas bocas tardías se abran a gritos
en un bosque de escarcha, en un amanecer de flores de trigal?]

Traducción: Ramón Buenaventura.

When September ends

When September ends

Lugar: Lisboa, Miradouro de Santa Luzia.

Él siempre esperaba octubre con la ilusión de un niño que anhela el olor de las manzanas doradas y el manto de hojas ocres sobre el suelo. Deseaba que el mes de septiembre, ese mes de comienzos y propósitos,  no existiera, que fuese sólo un soplo perdido de entretiempo, ligeras lluvias y campanas lejanas. 

Mientras me hablaba de la lluvia, del olor a tierra mojada y de las castañas calientes, yo sólo pensaba en el azul limpio del cielo, en el calor brillante y amarillo del sol.  Yo deseaba que octubre no comenzara, que el sol brillara siempre y que  nuestra piel pidiera continuamente el alivio del agua fresca. No quería la llegada de la lluvia, ni del viento, ni de las botas y los abrigos. Habría vivido cada día junto al mar, aspirando el olor salado y escuchando el graznido de las gaviotas. Yo quería ser azul, quería ser arena y cloro y no deseaba que la hierba perdiese su verde jamás. Siempre debería ser verano...

Sombras

Sombras

Lugar: Granada, calle San Gregorio.

El Rey de las Sombras vivía en el piso de al lado. Cuando era pequeña, mi madre me lo explicó, muy despacio, y a mí no me pareció en absoluto sorprendente. Todos lo sabíamos, pero, aún así, algunos días nos extrañábamos por el olor a tierra mojada que salía por su ventana incluso en los días de sol, y por las voces graves de los que lo visitaban.

Nosotros nunca pudimos hacerlo, porque no nos abría la puerta. Mi padre decía que debías tener sombras en alguna parte para poder hacerlo. No llegué a entender a qué se refería cuando decía "en alguna parte". Lo cierto y verdad es que ni siquiera llegamos a verle en persona y, sin embargo,  no dudamos nunca de que vivía allí. Era imposible dudarlo.

El comienzo.

El comienzo.

Lugar: Sevilla, Alameda de Hércules.

Hace once años que llegamos aquí. Entonces, todo nos parecía  nuevo, todo nos extrañaba. Aprendimos a usar las bicicletas, a recargar la tarjeta de los autobuses y también a caminar por la orilla del río.Nos sorprendíamos con cualquier cosa: con los olores del otoño, con el calor del verano, con el ruido de los coches y la ausencia de arsénico en el aire. Nos asombrábamos porque cada mes abrían un restaurante nuevo, porque las librerías tenían varias plantas y porque los domingos la ciudad era igual de bulliciosa que los viernes. 

Creíamos que la ciudad iba a ser nuestra, que los rincones se nos abrirían, que la vida ya no sería nunca la misma. Creíamos que podríamos soltar el lastre sin dejar parte de nosotros atrás. En la inocencia de los comienzos, creímos, incluso, que nos estábamos adaptando rápido.

El jardín del Olvido

El jardín del Olvido

Lugar: Granada, Calle Simeón.

Lo olvidé todo, incluso a tí. Olvidé lo que era caminar descalza sobre la hierba y sobre los ladrillos mojados, olvidé qué aroma tenían las rosas. Olvidé que, cuando era pequeña, deseaba ser cajera en un supermercado. Después de aquel día, nunca pude recordar que algunos lobos tienen los ojos amarillos, o que fuiste el primero al que besé. Olvidé el sabor de té recién preparado y que, para hacer un bizcocho, hay que batir primero las claras para que salga más esponjoso. Mis padres, mis hermanos, mis compañeros de colegio, hasta el que me había tirado del pelo el primer día, cayeron en el olvido. También olvidé que me gustaban las fresas con mascarpone, que una vez soñé que las libélulas tenían seis alas. Lo olvidé todo, todo, incluso el olor oxidado de la sangre.

 

Fairytale

Fairytale

Lugar:Granada, Carrera del Darro

...recuerda, además, que una vez que cruces esa puerta, desaparecerá. De ninguna manera podrás volver a salir por ella. Para que puedas orientarte, te entregaré esta brújula. Debes seguirla siempre, siempre, por absurdo que te parezca el camino que te indica. A veces tendrás la sensación de que cambias totalmente de dirección. Eso es porque no hay un solo camino para llegar, ni siquiera esta es la única puerta de entrada, sino sólo una más. Puede que, incluso, allá dentro haya otros como tú.

Desconfía de las alas blancas, de cualquiera que tenga plumas blancas. Debes evitar a las palomas, a las gaviotas, incluso a los ángeles. Sobre todo a los ángeles. No pierdas esta cajita, llévala siempre contigo. Pero no la abras a no ser... a no ser que se dirija a tí alguna criatura cuyos ojos tengan un destello dorado. Ábrela en ese momento, porque estáras ante Ella. Sólo abrir esta caja podrá salvarte la vida.

Te entregaré además un tercer regalo - siempre son tres, ¿verdad? - que te servirá para hacerte invisible en momentos de necesidad. Mírate en este espejo y desaparecerás, pero no abuses de su poder, o podrías convertirte en una sombra como las que moran cerca del agua. Sin embargo, lo más terrible a lo que vas a enfrentarte no son esas sombras, ni siquiera es Ella. Lo peor será cuando veas a James. Eso será duro, porque precisamente quieres cruzar la puerta para salvarle a él. No obstante....

 

 

Los criados del vampiro

Los criados del vampiro

Lugar: Florencia, via S. Niccoló

Cada Navidad, en mi infancia, recibía puntualmente mis regalos de reyes. Durante unos cuantos años, estuve plenamente convencida de que eran Melchor, Gaspar y Baltasar los que depositaban los paquetes en el sofá del salón, frente a la chimenea. Pero después, llegó la extrañeza. Descubrí, un 28 de diciembre, después de haber pasado la varicela, que eran mis padres los encargados de comprarlo todo. Ellos sabían qué juguetes tenían que adquirir porque, sencillamente, tenían mi carta con las peticiones pero, ¿y los dulces? Durante años y años, asistí con asombro a un despliegue de lacasitos, kinder, conguitos y caramelos varios. ¿Cómo podían saber mis padres qué chucherías desea comer un niño? ¿Cómo unos adultos, inmersos en el mundo de las cervezas, la carne roja y el vino tinto, podían distinguir entre la gelatina y el pica pica? Me los imagino ahora, en la tienda, sometidos al desconcierto de la aparición de gusanos de gominola y a la extrañeza del fin de los cigarrillos de chocolate. Este recuerdo me trae a la mente una película que vi hace tiempo en la que discutían sobre Drácula de Bram Stoker. El protagonista, comentaba con indignación que el conde no tenía criados. Y eso es particularmente terrible en la escena en que sirve de comer al abogado Jonathan Harker porque, ¿cómo podía recordar un vampiro, que lleva más de 400 años sin probar la comida ni la bebida, dónde comprar el pan, cómo poner la mesa?

Cada maestrillo tiene su librillo

Cada maestrillo tiene su librillo

 Lugar: Segovia, calle Juan Bravo

 El mío, como economista, fuel "el Samuelson". Todos los malditos universitarios de esa disciplina hemos pasado por él. Recuerdo lo que decía uno de mis profesores de carrera cuando se armaba algo de barullo en clase: "Quien no quiera estar aquí puede cogerse el Samuelson, subirse a la Alhambra y leérselo. Con eso puede sacarse la carrera" Y no le faltaba razón. En ese librito de ochocientas páginas viene absolutamente todo lo que hay que saber sobre Economía, en serio. Alguien que se lo lea, lo comprenda y lo sepa aplicar en su momento adecuado es diez veces más economista que cualquiera de los mediocres hijitos de papá que estaban en aquella aula. En ese sentido, Samuelson, con independencia de que fuese o no economista ha sido el profesor de Economía de cuarenta generaciones de economistas de todo el mundo. Ahora se dice  que es el más grande todos los tiempos, lo cual estoy muy lejos de creer. Pero sí estoy dispuesto a verlo como un pequeño rey y maestro dentro de su pequeño reino, delimitado en su pequeño libro, donde cabe esa pequeña ciencia que es la Economía.

 Paul Samuelson murió ayer, 13 de Diciembre de 2009, a los 94 años.

Gracias a A. L. por la plantilla

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Soy rebelde porque el mundo es así

Soy rebelde porque el mundo es así

Lugar: Granada, calle Ángel Ganivet

Ayer, 10 de Diciembre, el presidente Barack Obama recibió el premio Nobel de la Paz apenas unos días después de autorizar el envío de 30.000 efectivos más a Afganistán para hacer la guerra y ganarla. Por supuesto que a nadie le pasa desapercibido este absurdo. Pero el comité del Parlamento Noruego que decide a quien se otorga el galardón ya ha hecho más fallos semejantes con anterioridad, como en el caso del premio de la Paz a Henry Kissinger en el 73, por mencionar sólo uno.

Ahora no toca enmendar el error, eso sería muy feíto. Lo que se estila es conciliar, del modo que sea, antagonismos tan naif como paz vs guerra. Pero es en ese paso donde termina el flamante marketing político y empieza la perversidad dialéctica. Obama o sus asesores no son tontos y eran bien conscientes de ello a la hora de tener que abordar su discurso de recogida del premio.  No importa los argumentos que haya usado. En ese discurso encontramos frases como “Entonces sí, los instrumentos de la guerra tienen un rol a jugar en la preservación de la paz”,  que viene a ser el slogan “La Guerra es la Paz” del Ministerio de la Paz con el que Orwell venía a expresar la desquiciada tergiversación de significados en una Oceanía gobernada por el Gran Hermano. Para el Nubio del siglo VIII a.C. que saquea, viola y quema las aldeas del sur de Egipto estas piruetas del lenguaje carecen de sentido, porque no las necesita. Pero desde la invención de las morales incruentas como el Budismo y, posteriormente el Cristianismo,  se hace difícil justificar la creación de un infierno que nada tiene que ver con la caridad cristiana o el Derecho a la Vida de la Ilustración. Difícil, si no imposible.  Pero, Obama, una vez más en la historia, lo hizo, sentenciando que “habrá momentos en los que nuestras naciones encontrarán el uso de la fuerza, no sólo necesario, sino moralmente justificado". Una guerra moralmente justificada puede ir desde el “Dios lo quiere” de las Cruzadas hasta el de “Alá es grande” de los talibanes a los que se pretende combatir. Todo ese espectro es una gama de morales, incluida la de Obama, y todas ellas justifican. Ponerse a dilucidar cual tiene razón es falaz, si al final todas terminan en el acto de matar como sublimación histórica, de matar antes de que me maten o de matar a secas. Al final resulta que los nubios son los de mayor salud mental.

                Los argumentos de Obama llegan a ser tan trillados como el de la apelación a la responsabilidad del gobernante de defender su patria o lo de que gracias a la guerra se acabó con Hitler. Sin embargo, hay en su discurso una frase que asombra por su franqueza en medio de tantos lugares comunes, sobre todo cuando es dicha por un mandatario político: “Decir que la fuerza a veces es necesaria, no es un llamado al cinismo, es un reconocimiento a la historia; las imperfecciones del hombre y los límites de la razón.”. Como diría Renault, en Casablanca, “¡Qué escándalo, aquí se juega!”. Sí, es una obviedad, pero es de valorar que en tiempos en los que a la tortura se le llama técnicas de interrogatorio, alguien diga las cosas por su nombre. El ser humano es imperfecto y su razón limitada, eso es indiscutible. Pero sí es discutible que eso justifique la guerra. Si fuese así, no hubiese habido nunca razón, no ya para dejar de ser como los nubios, sino como los primeros homo sapiens. Nuestros logros como humanidad no se han hecho precisamente por asumir nuestras imperfecciones y limitaciones, sino por rebelarse contra ellas y progresar pese a ellas.

                Albert Camus definió a un hombre rebelde como un hombre que dice “no”. Dice no pese a que todo le induzca a pensar que sí, que es una bestia y recurre a la vía más fácil e inmediata al precio de aniquilar a una buena hornada de otras bestias. Dice no a aceptar que la solución final pasa por confundir una razón limitada con la ausencia total de ésta. Dice no al recurso a la violencia y vence a imperios que lo colonizan. Por decir no puede llegar al extremo de Voltaire y no asimilar que 100.000 personas muriesen en Lisboa por el avatar de un terremoto. Así pues, yo también me sumo y digan mis labios lo que el Dios del Trueno, otro reconocido pacifista en los últimos tiempos : ¡A ESO OS DIGO NO!

 

Take down the Wall.

Take down the Wall.

Lugar: Berlín, East Side Gallery

He pensado bastante en qué clase de post podría escribir hoy para conmemorar la caída del Muro de Berlín. Una idea que se me ocurrió al principio fue más o menos la de siempre, hablar de mis circunstancias en el momento en el que sucedió, contar el desconcierto que me produjo y lo repentino que me pareció, recordar cómo entonces, a pesar de mis diez años, entendí lo que pasaba. Pero después me dije que, después de todo, no entendimos del todo lo que había pasado ninguno de nosotros.Y por eso tampoco me he decidido a escribir un post que tratase el trasfondo político.

He decidido, por eso, quedarme con la ficción. Con un maravilloso extracto de la película Good Bye Lenin!, en la que Alex, el protagonista, inventa unas noticias falsas sobre la caída del Muro para que su madre,socialista de toda la vida en la RDA, no se escandalice. Aquí lo trascribo ya que, lamentablemente, no he encontrado el vídeo en español para ponerlo:

...No basta con soñar con un mundo mejor, hay que hacerlo realidad. Por esta razón, he decido abrir las fronteras de nuestro país... Inmediatamente después de que el Muro cayera, miles de alemanes de la zona occidental han aprovechado la oportunidad de visitar la República Demócratica Alemana. Muchos desean quedarse, como alternativa a la dura lucha por la supervivencia en el absurdo mundo capitalista. No todos quieren ser parte de la espiral consumista del éxito personal, no todos encajan con la filosofía competitiva del capitalismo. Esta gente busca un camino distinto, se han dado cuenta de que en la vida no todo son coches, aparatos de vídeo o televisores y desean aportar su buena voluntad, su trabajo y su esperanza a un nuevo comienzo en nuestro país...

Ayer mismo aprendí que estas ficciones temporales en las que uno se pregunta qué habría pasado si las cosas hubieran sucedido de otro modo, reciben el nombre de ucronías. Una palabra preciosa, ¿verdad?

Gracias a Patricia por la foto.

Guía práctica de Gandhi

Guía práctica de Gandhi

 Lugar: Granada, Calle San Andrés

 Mi primer contacto con el personaje de Gandhi fue en un momento de mi adolescencia totalmente receptiva a las grandes ideas y causas. Mi padre y yo nos tragamos solos de principio a fin la película biográfica de 1982, dirigida por Richard Attenborough y protagonizada por Ben Kingsley. Con independencia de su calidad cinematográfica, lo que realmente me impresionó fue el poder de la no violencia ejercida por un frágil hombrecillo para lograr un objetivo político tan gigante como la independencia de un país contra un imperio. Durante la película y al final de ella, comentábamos el modo de pensar y hacer de este personaje. Mi padre sostenía que la no violencia no era efectiva, salvo en raras excepciones históricas y que era difícilmente sostenible, teniendo en cuenta la natural tendencia del ser humano hacia la respuesta agresiva, si no por instinto, por la hombría a cualquier precio. Yo me rebelé ante su postura, pues el ejemplo de aquel personaje estaba dotado de un valor fundamental para alguien de mi edad por aquel entonces: tener razón.

  Mi padre fue fiel a sus principios, y cuando tenía que resolver algún conflicto en su gestión doméstica recurría al uso de los gritos y el lanzamiento de mobiliario en sustitución del diálogo razonado. Cuando la situación se hizo insostenible para mí decidí dejar de hablarle. Mi pacífica lucha me trajo muchas privaciones y no pocas incomodidades, pero tuve mucha ayuda externa y pude permitirme el lujo de sostener mi resistencia pasiva durante dos años. Resultó ser la etapa más tranquila de mi vida adulta bajo aquel techo, sin sufrir ninguno de los percances o encontronazos con mi padre que solía tener antes. Cuando volví a hablarle, yo empecé a hacerme mayor y él a envejecer. Para entonces, ya era independiente de su imperio.

  Hoy, 2 de Octubre, en el estado indio de Porbandar, nacía Gandhi hace 140 años.

La noche en Tokio.

La noche en Tokio.

Lugar: Florencia, Via Romana

A mis pies, se alza la ciudad. Edificios negros plagados de luces blancas que se encienden y se apagan. Ahí abajo hay más de doce millones de personas. Pero no las veo. Hasta donde alcanza la vista, se extienden las lueces, se extiende el metal, el cristal. Más allá del horizonte, sólo alcanzo a percibir acero y alumnio.

La ciudad está viva. Miles de arterias luminosas, de coches que circulan subiendo y bajando, alimentan al coloso, trabajan para él. Huecos negros se abren como estanques en medio de las luces. Son los parques, por donde respira despacio, trabajosamente. Sobre los edificios, las luces rojas parapadean, la ciudad nota que la estamos observando, lo ve todo. Todo lo contempla. Y espera pacientemente, sabe que nos sobreviriá y que, de alguna manera, también trabajamos para ella.

Desde aquí, se podría decir que no existen los templos. No fueron los dioses los que hicieron esta urbe. Y, sin embargo, la ciudad misma es un dios.

Fly me to the moon

Fly me to the moon

  Lugar: Berlín, Mariannen Strasse

Wilbur y Orville Wright eran hermanos y tenían un taller de bicicletas en Carolina del Norte. Juntos emprendieron el proyecto de ingeniar la primera máquina voladora. Perdieron muchas horas tallando en madera decenas de perfiles aerodinámicos que ponían a prueba atornillándolos en una bicicleta en la que se montaban a toda velocidad cuesta abajo, a falta de un túnel aerodinámico. Para dar con el modelo a escala real construyeron sucesivos modelos en madera de abeto y fresno que se llevaban a la playa e intentaban hacer volar desde una duna como si se tratase de un ala - delta. La mayor parte de las veces se caía hacia el suelo como si fuese un piano. Mucho tuvieron que andar hasta hacer un chisme dotado con un motor de coche de 12 caballos y en el que había que ir tumbado boca abajo. Fue Orville, el del bigote, el que lo hizo volar 36 metros durante 12 segundos, en lo que se considera el primer vuelo tripulado de una máquina más pesada que el aire. Fuel 17 de Diciembre de 1903, y apenas 66 años después, Neil Armstrong pisaba la luna, hace hoy, exactamente, 40 años.

Viva el Rey

Viva el Rey

  Lugar: Lisboa, Rua do Norte

  En el 84 todavía había funciones escolares que usaban el videoclip de Thriller para inspirarse, incluida la de mi hermana mayor. Me meaba de miedo cada una de las veces que hube de ver el videoclip con ella, empeñada en saberse cada uno de los pasos de baile. Desde entonces era algo que estaba ahí, con sus millonarios conciertos, sus superventas de discos, sus escándalos y todo eso. Yo siempre pensé que acabaría volviendo y que lo haría más oscuro que nunca, como lo hizo el otro Rey en su día, marcando el inicio de su mejor etapa. Está visto que no lo hará. Nunca he sido uno de sus fans, pero no ha habido vez que no me haya quedado himnotizado viéndolo bailar y resulta raro ver desaparecer algo que ha formado siempre parte del escenario. Se trata de una de esas vidas que se acaban convirtiendo en cronómetro de la propia, y el paso del tiempo se ve más en ellos que en uno mismo. Algún día morirán estrellas de cine o de la música que hemos asociado a muchos momentos y una alarma interior se nos encenderá. En ese sentido, hoy hemos tenido su "memento" toda una generación.

 Anoche, 26 de Junio de 2009, Michael Jackson murió en Los Ángeles de un infarto.

Qué suerte

Qué suerte

Lugar: Granada, Calle San Matías

 Sólo es un número en medio de todos los demás, los del pasado y los que restan del futuro. A algunos le parece muy alto, y a nosotros nos empieza a dar el vértigo de mirar atrás en un camino que ya es largo. Pero queremos más, hasta donde sea, hasta cuando sea. En ese número han quedado las inseguridades iniciales, las separaciones forzosas, las diferencias que pulir y ahora solo queda amor, el de todos y cada uno de los días, que no cesa, que se empecina a no desgastarse ni por todo el oleaje constante de las horas.

 Hoy, hace 13 años, mi vida, nuestra vida, empezó.

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La paz del reino

La paz del reino

Lugar: Lisboa, Rua da Alegría.

Fue mucho después cuando tuvimos que arar la tierra, cuando tuvimos que marcharnos del castillo y comenzar una vida nueva, tan diferente a la anterior, que algunos incluso nos cambiamos de nombre. Sin embargo, aún recuerdo cuando estrené la armadura, que habían fabricado especialmente para mí en la forja del rey. Era el más joven y, con el tiempo, llegué a ser el más diestro. Gané tantas justas que prontó olvidé su número, fui a la guerra, encontré reliquias sagradas. Servir al rey era mi única ambición, le dediqué mi vida.

Cuando nos despedimos unos de otros, nadie me reprochó que las justas hubieran terminado, nadie me culpó del óxido que había terminado por cubrir nuestras armaduras. Fue duro decir adiós a todos mis compañeros de armas, pero estábamos acabados, cansados. Habíamos sido jóvenes y fuertes durante tantos años... más de la cuenta, supongo. Aún podríamos serlo, si no hubiese sido por mí. Sin embargo, no me culparon. Se marcharon, como yo, a buscar un nuevo comienzo. Normalmente, tampoco yo me reprocho nada... pero, a veces, me arrepiento tanto de haber matado al dragón...

No Felicitación

No Felicitación

    Lugar: Salamanca, calle Compañía

    Lo de la niña que se queda en casa cuidando de sus hermanitos sin poder asistir a sus clases no es algo exclusivo de países lejanos. En este rincón apartado del reino también nos encontramos ese fenómeno que sólo los humanos hemos parido. Otras especies se comen habitualmente a sus hijos, pero es exclusividad nuestra la refinada creación cultural de ponerlos a trabajar (cuando aún son niños, que es lo malo). Según la Organización Internacional del Trabajo hay más de 126 millones de ellos haciéndo y hoy es su día.

     Gracias a A. L. por la foto 

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