13/05/2008

6 Jueves 6

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Lugar: Granada, Plaza de la Universidad

Los jueves a segunda hora, esto es, a las nueve y cuarto, tengo Refuerzo de Matemáticas. Los alumnos de refuerzo son los que no han cogido francés, o sea, todos los malos. Eso en mi instituto compone una especie de Dream Team de quinquis y torpes. Tengo un ucraniano que no entiende nada de lo que le digo, y eso que lleva aquí casi un año, un brasileño que es vaguísimo y que se limita a fingir que rellena las fichas. Tengo también a una niña que no pesará ni treinta kilos y que grita como si estuviera poseída por el demonio. Además de otro par de vagos y de un niño loco que menos mal que viene poco, tengo a la joya de la corona, un colgao que apuñaló a un tío el año pasado en el centro de Huelva cuya madre almacena drogas en su casa. Una maravilla. El único consuelo que me queda es que faltan seis jueves para que acabe el curso.

Gracias a A.L. y a Patri por mandar la foto.

 

13/05/2008 23:10 Autor: plantarte. Enlace permanente. Tema: J'accuse. Hay 1 comentario.

20/04/2008

Al otro lado

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Lugar: Lisboa, Mirador de Santa Catalina.

Esa mañana, la niebla espesa rodeaba el monte Conquero como un cinturón. Al salir del trabajo, todavía temprano, empezó a caminar despacio y, como el que no sabe qué le espera detrás de una cortina, atravesó la niebla. En apenas cincuenta metros, estaba al otro lado. Mientras hacía el camino hacia su casa, iba pensando que, tal vez, había cruzado una frontera. Aquel lugar, que se parecía asombrosamente al sitio del que venía, era, sin embargo, diferente. Al principio, meditaba, no se daría cuenta pero, quizá un día, viendo la televisión, descubriría que los Beatles siempre habían sido tres, o que la Copa de Europa, en el año 92, la ganó la Sampdoria. Otro día, percibiría nuevas diferencias, quizá ridículas, pero que le harían sospechar más y más que no se encontraba en la misma realidad. Las libélulas, por ejemplo, tendrían seis alas y, el agua, no alcanzaría su punto de ebullición a los cien grados, sino a los noventa y cuatro. Esperanzada, se imaginaba que, de alguna manera, aquella otra realidad era un poquito mejor, que en su agenda habría nombres desaparecidos, personas que, para su alegría, no habrían estado nunca en su pasado.

Media hora después de atravesar la niebla, llegó a su casa. Abrió la puerta y entró en el salón. En la ventana, se había posado una libélula. No quiso acercarse, tenía miedo de que fuera una libélula corriente, con cuatro alas.

20/04/2008 21:02 Autor: plantarte. Enlace permanente. Tema: I am arte. Hay 5 comentarios.

08/04/2008

Kiko (y 2)

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Lugar: Lisboa, Rua de Santa Justa

 

Kiko devoraba el afecto. A veces nos divertíamos fingiendo, entre exageradas carantoñas, que teníamos un adorable bichito entre las cuencas de las manos. Comenzaba a sollozar y no se quedaba tranquilo hasta que metía el hocico entre nuestras manos y comprobaba que no había nada, o se lo comía en caso de haberlo. Cada Nochebuena, cuando todos estábamos un piso más abajo, en la casa de la abuela, él tenía que quedarse en la nuestra a oscuras. Era su penitencia tras una carrera delictiva de meadas de la que intentábamos preservar a las pertenencias de la abuela. Los llantos con los que se desgañitaba nos decían la importancia que le daba a participar en aquellas reuniones familiares. Además, tenía perfectamente localizadas a las personas que le podían dar mimo y, para él, las manos de mi abuela significaban algún dulce, mientras que mi hermana era una lluvia constante de carantoñas y comida segura servida de su propio plato. Mi madre y yo éramos quienes lo sacaban a pasear. No hubo vez que sacase la correa y no se pusiese a saltar y corretear con la ilusión del primer día en que fue consciente de que eso significaba salir un cuarto de hora a la calle, pese a que podía irse durante días a vagabundear cuando quisiera. Porque en ningún otro momento, ni en ningún otro sitio que no fuese el solar de al lado, podía compartir conmigo el circo de personajes en torno a lo de sacar al perro: por la mañana, antes del colegio, la aparición entre la niebla de la figura cadavérica de don Alfonso, el profesor de sociales, por las tardes su amigo Boby, cuyo dueño solía mentarle la madre desde el fondo de la calle; o Pipo y la mujer con voz de taberna, “majarona”, a juicio del dueño de Boby; o el pequeño y peludo que carecía de nombre y la anciana que insistía en regalármelo siempre que me la encontraba, durante todos los años.  Kiko me aguantó muchas cosas, y yo a él, por supuesto. Me pilló muy niño y muy hideputa algunas veces, pero tarde o temprano saldaba su cuenta con alguno de sus virtuosos mordiscos, que dejaban dormida la mano durante una hora. Con todo, nunca fallaba en el juego y siempre estaba dispuesto a revolcarse por la alfombra, aunque yo tuviese demasiados años para ello y él los pulmones encharcados. Los huesos de Kiko se enredan desde hace tiempo entre las raíces de un abeto y, pese a lo llovido, aún hoy se me escapa llamarlo cada vez que corto cortezas de queso.

 

08/04/2008 22:13 Autor: plantarte. Enlace permanente. Tema: I am arte. Hay 5 comentarios.

02/04/2008

Kiko (1)

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Lugar: Granada, calle Mulhacén

Kiko le debía su nombre a mi abuela. Su madre ya vivía con nosotros desde hacía bastantes años cuando alguien se dejó la puerta abierta de la casa de campo y por la noche un vagabundo hizo un alto en su camino para dejar algo de su progenie. Kiko fue el único en sobrevivir al parto. Tiempo después, habíamos de hacer todos la broma de que había ahogado con sus meadas a todos sus hermanos compañeros de útero. Y bien le valió la hazaña, porque, como hijo único, se mamó todos los nutrientes y creció fuerte y atlético. Kiko pudo haber sido un dócil perro doméstico, pero optó durante toda su vida por aceptar con saña y agrado la llamada de su sangre de hijo de perra redomado. Una mañana lluviosa nos probó a todos su paso a la adultez haciendo maravillas en un gallinero que teníamos en la misma casa de campo donde fue concebido. Pero su verdadera insignia, la que fue marca indiscutible de su égida, no estaba hecha con sangre, sino con su propia orina. No hubo hijo de Dios en nuestra casa que no se encontrase entre sus pertenencias (más o menos íntimas) ese particular olor que avisaba al afortunado que Kiko había estado allí. No se libró ni el inglés que convivió con nosotros durante una semana. Su maestría al respecto se hacía patente, sobre todo, cuando la mancha amarilla aparecía sólo en el lado de la almohada donde el pater familia apoyaba la cabeza. Claro que más de una vez tuvo que poner tierra por medio. Le bastaba una puerta abierta durante unos segundos o, si no, tampoco importaba. Nos dejó bien claro que trepar una verja de más de metro y medio y saltar al otro lado no era para él ningún secreto. Lo hacía sin ningún dolor por su parte, que sí por la nuestra, porque todas las veces que se escapó no pudimos evitar la desazón al pensar que quizás no volveríamos a verle. Pero siempre volvía. Y lo hacía como un puto rey, sin importar la infinidad de garrapatas que trajese consigo, las nuevas cicatrices o la sangre reseca. Volvía más sabio, menos virgen y más fuerte que nunca. Y todos lo acogíamos lavándolo y dándole platos de comida que devoraba como no he visto a nadie hacer nunca. Pero no nos engañemos, Kiko no se escapó muchas veces, porque, al fin y al cabo, amaba su casa por encima de todo.

02/04/2008 22:33 Autor: plantarte. Enlace permanente. Tema: I am arte. Hay 6 comentarios.

26/03/2008

A veces

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Lugar: Viana do Castelo, Rua Afonso III

A veces quiero las palmaditas en la espalda, quiero ser ese jugador que, tras marcar un gol, recibe una ovación. En ocasiones imagino que, como algunas personas, tengo que apagar el móvil al entrar al cine porque alguien podría llamarme. A veces, me gustaría ser esa chica en cuyo blog siempre aparecen comentarios, ese joven que sale solo porque sabe que, en su bar habitual, estarán sus amigos. Quisiera, algunos días, ser esa mujer por la que se levantan las miradas en la cafetería, ser el que, al decir: "nos vamos", hace que los demás se levanten. Hay momentos en los que me gustaría ser la persona que hace que las fiestas se suspendan cuando no puede ir, la que cuenta anécdotas que siempre son escuchadas. A veces, soñando que soy tú, me digo que quiero seguir siendo yo. Me digo que, quizás, si algún día lanzo una llamada de socorro, alguien me responderá.

Gracias a A.L. por la foto.

26/03/2008 23:25 Autor: plantarte. Enlace permanente. Tema: Miradas. Hay 2 comentarios.

12/03/2008

Un botón de off

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Lugar: Granada, calle Puentezuelas

Es cierto. La asistencia obligatoria es para estar hartos. Pero la existencia obligatoria es mucho peor. Existir debería ser voluntario. Me gustaría poder desconectarme cuando a mi alrededor la conversación deriva hacia el interminable tema de las reformas del hogar, de los intervalos de sueño de los hijos, del pago fragmentado de las deudas. Poder cerrar, no ya los ojos, sino todas las puertas de entrada, y flotar en un limbo inconsciente fuera de todo. Lejos de la política y sus mercenarios, de una sociedad que sólo espera de mí que tenga a sus hijos encerrados, de una liga de fútbol que mi equipo no va a ganar.

Por eso, aquí y ahora, digo no a la existencia obligatoria. Quiero poder desconectar. Y, un buen día, apagarme sin ruido para siempre.

12/03/2008 17:20 Autor: plantarte. Enlace permanente. Tema: J'accuse. Hay 2 comentarios.

27/02/2008

Happy birthday to you

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Lugar: Granada, Paseo de los Tristes

Estuvimos mucho tiempo coleccionando plantillas, inspirados por la cantidad tan grande de éstas que hay en Sevilla y Granada y, un buen día, hace exactamente un año, decidimos abrir un blog para compartirlas con la gente que nos importa. Muchas gracias a los que nos habéis comentado, a los que sabemos que nos leéis aunque nunca dejéis huella, a los que nos habéis dado fotos e ideas. Gracias por animarnos a seguir con el invento.

Para todos los que estáis leyendo esto....

Muchos besos.

27/02/2008 16:25 Autor: plantarte. Enlace permanente. Tema: Chiton. Hay 7 comentarios.

22/02/2008

Granada de mano

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Lugar: Jerez de la Frontera, Plaza del Mercado

Si veinte años no es nada, veinticinco es casi nada, pero te parece muchísimo tiempo. Todos esos años viviendo en la misma ciudad, se hacen largos. De Granada podrías recordar su infinitos veranos, su primavera que se va cuando casi no ha llegado. Dicen que la bandera de Granada es roja como el sol sobre las piedras de la Alhambra, verde como el bosque que la rodea. Pero la ciudad es amarilla, ocre, como las hojas de los árboles que caen en otoño, como las paredes de la biblioteca donde empezó tu vida. Hubo un tiempo en que todo lo que podía pasar, pasaba allí, un tiempo en que sus fronteras eran el fin del universo. Es la ciudad a la que volver siempre es extraño, aunque te acabes de ir, donde nunca te espera lo que imaginas. Es la urbe que no te ama, que no te desea, que te ha olvidado aunque tú sigas pensando en ella. Ya no sabe quien eres. A veces, en Granada, tampoco tú sabes quien eres, y la ciudad te ofrece la imagen de las cosas que no han resultado como tenían que ser. Allí es donde te reciben, donde tus amigos te dan un beso en cada mejilla, donde nunca los encuentros son como los imaginabas. Pero en Granada están los sueños que un día tuviste, los que te alimentaron. Están los paseos por el jardín botánico, están las frías noches de invierno en la calle paseando con él, flotando. Está ese cuarto recubierto de madera que siempre huele como debe oler el hogar y tu plato favorito que te espera sobre un mantel con curvas de colores. Algunos de los que amaste, de los que creíste que te amarían siempre, siguen allí, aunque nunca te cruces con ellos. Allí sigue el recuerdo de cómo encontraste a los que siempre te querrán. De Granada podrías decir que te has inmunizado a su belleza. Podrías, incluso, decir que es tu ciudad.

I walked the avenue till my legs felt like stone
I heard the voices of friends vanished and gone
At night I could hear the blood in my veins
Black and whispering as the rain
On the streets of .......

Aint no angel gonna greet me
Its just you and I my friend
My clothes dont fit me no more
I walked a thousand miles
Just to slip the skin......

I can feel myself fading away
So receive me brother with your faithless kiss
Or will we leave each other alone like this
On the streets of.......

(Bruce Springteen, Streets of Philadelphia)

22/02/2008 18:30 Autor: plantarte. Enlace permanente. Tema: I am arte. Hay 5 comentarios.

14/02/2008

Los confines del reino

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Lugar: Huelva, Pasaje Manuel Machado

Podría decirse de esta ciudad, como del planeta Tatooine, que, si existe un verdadero centro del universo, entonces este es el rincón más apartado de él. Podría contaros que la bandera de Huelva es blanca y azul, pero que, en realidad, Huelva es roja y verde. Verde como los pinos y los eucaliptos, como el agua de la ría que se ve bajo el muelle. Roja como la sangre de los mineros. Podría afirmar que, la mayoría de los días, huele a celulosa, a azufre, a miedo. Y decir, sin embargo, que el Polo Químico por la noche, con sus luces húmedas, es de una belleza incomparable, es la sombra de lo que iba a ser el futuro, de las ciudades autosuficientes donde los coches volarían. Que lo recubre esa pátina de decadencia que corroe todos los sueños futuristas una vez que ha pasado su tiempo. Podría decir, también, que la naturaleza nos invade, que la hierba crece en los rincones más insospechados, que aquí sí que hay arena de playa debajo de los adoquines. Os podría contar que aquí es donde mi pelo nunca se queda liso, donde parezco un peluche, donde a veces me creo que respiro agua. Podría comentar, tal vez de pasada, que la niebla lo cubre todo algunas mañanas, se mezcla con la contaminación y hace que temas respirar. Podría llegar a maldecir esta ciudad, como maldecimos siempre al final todas las ciudades, pero no olvidaré jamás, que aquí, algunos días, me despierta la sirena de un barco. Podría decir, incluso, que esta es mi ciudad.

14/02/2008 13:05 Autor: plantarte. Enlace permanente. Tema: I am arte. No hay comentarios. Comentar.

04/02/2008

Y los úlitmos seres humanos partieron hacia el espacio....

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 Lugar: Granada, calle Conde de Tendillas 

"... Y a esta enfermedad la llamaban la soledad, porque cuando uno ve que su casa se reduce hasta tener el tamaño de un puño, de una nuez, de una cabeza de alfiler, y luego desaparece detrás de una estela de fuego, uno siente que nunca ha nacido, que no hay ciudades, que uno no está en ninguna parte, y sólo hay espacio alrededor, sin nada familiar, sólo otros hombres extraños."

Ray Bradbury

04/02/2008 22:05 Autor: plantarte. Enlace permanente. Tema: I am arte. No hay comentarios. Comentar.


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