Take down the Wall.

Lugar: Berlín, East Side Gallery
He pensado bastante en qué clase de post podría escribir hoy para conmemorar la caída del Muro de Berlín. Una idea que se me ocurrió al principio fue más o menos la de siempre, hablar de mis circunstancias en el momento en el que sucedió, contar el desconcierto que me produjo y lo repentino que me pareció, recordar cómo entonces, a pesar de mis diez años, entendí lo que pasaba. Pero después me dije que, después de todo, no entendimos del todo lo que había pasado ninguno de nosotros.Y por eso tampoco me he decidido a escribir un post que tratase el trasfondo político.
He decidido, por eso, quedarme con la ficción. Con un maravilloso extracto de la película Good Bye Lenin!, en la que Alex, el protagonista, inventa unas noticias falsas sobre la caída del Muro para que su madre,socialista de toda la vida en la RDA, no se escandalice. Aquí lo trascribo ya que, lamentablemente, no he encontrado el vídeo en español para ponerlo:
...No basta con soñar con un mundo mejor, hay que hacerlo realidad. Por esta razón, he decido abrir las fronteras de nuestro país... Inmediatamente después de que el Muro cayera, miles de alemanes de la zona occidental han aprovechado la oportunidad de visitar la República Demócratica Alemana. Muchos desean quedarse, como alternativa a la dura lucha por la supervivencia en el absurdo mundo capitalista. No todos quieren ser parte de la espiral consumista del éxito personal, no todos encajan con la filosofía competitiva del capitalismo. Esta gente busca un camino distinto, se han dado cuenta de que en la vida no todo son coches, aparatos de vídeo o televisores y desean aportar su buena voluntad, su trabajo y su esperanza a un nuevo comienzo en nuestro país...
Ayer mismo aprendí que estas ficciones temporales en las que uno se pregunta qué habría pasado si las cosas hubieran sucedido de otro modo, reciben el nombre de ucronías. Una palabra preciosa, ¿verdad?
Gracias a Patricia por la foto.
Guía práctica de Gandhi

Lugar: Granada, Calle San Andrés
Mi primer contacto con el personaje de Gandhi fue en un momento de mi adolescencia totalmente receptiva a las grandes ideas y causas. Mi padre y yo nos tragamos solos de principio a fin la película biográfica de 1982, dirigida por Richard Attenborough y protagonizada por Ben Kingsley. Con independencia de su calidad cinematográfica, lo que realmente me impresionó fue el poder de la no violencia ejercida por un frágil hombrecillo para lograr un objetivo político tan gigante como la independencia de un país contra un imperio. Durante la película y al final de ella, comentábamos el modo de pensar y hacer de este personaje. Mi padre sostenía que la no violencia no era efectiva, salvo en raras excepciones históricas y que era difícilmente sostenible, teniendo en cuenta la natural tendencia del ser humano hacia la respuesta agresiva, si no por instinto, por la hombría a cualquier precio. Yo me rebelé ante su postura, pues el ejemplo de aquel personaje estaba dotado de un valor fundamental para alguien de mi edad por aquel entonces: tener razón.
Mi padre fue fiel a sus principios, y cuando tenía que resolver algún conflicto en su gestión doméstica recurría al uso de los gritos y el lanzamiento de mobiliario en sustitución del diálogo razonado. Cuando la situación se hizo insostenible para mí decidí dejar de hablarle. Mi pacífica lucha me trajo muchas privaciones y no pocas incomodidades, pero tuve mucha ayuda externa y pude permitirme el lujo de sostener mi resistencia pasiva durante dos años. Resultó ser la etapa más tranquila de mi vida adulta bajo aquel techo, sin sufrir ninguno de los percances o encontronazos con mi padre que solía tener antes. Cuando volví a hablarle, yo empecé a hacerme mayor y él a envejecer. Para entonces, ya era independiente de su imperio.
Hoy, 2 de Octubre, en el estado indio de Porbandar, nacía Gandhi hace 140 años.
La noche en Tokio.

Lugar: Florencia, Via Romana
A mis pies, se alza la ciudad. Edificios negros plagados de luces blancas que se encienden y se apagan. Ahí abajo hay más de doce millones de personas. Pero no las veo. Hasta donde alcanza la vista, se extienden las lueces, se extiende el metal, el cristal. Más allá del horizonte, sólo alcanzo a percibir acero y alumnio.
La ciudad está viva. Miles de arterias luminosas, de coches que circulan subiendo y bajando, alimentan al coloso, trabajan para él. Huecos negros se abren como estanques en medio de las luces. Son los parques, por donde respira despacio, trabajosamente. Sobre los edificios, las luces rojas parapadean, la ciudad nota que la estamos observando, lo ve todo. Todo lo contempla. Y espera pacientemente, sabe que nos sobreviriá y que, de alguna manera, también trabajamos para ella.
Desde aquí, se podría decir que no existen los templos. No fueron los dioses los que hicieron esta urbe. Y, sin embargo, la ciudad misma es un dios.
Fly me to the moon

Lugar: Berlín, Mariannen Strasse
Wilbur y Orville Wright eran hermanos y tenían un taller de bicicletas en Carolina del Norte. Juntos emprendieron el proyecto de ingeniar la primera máquina voladora. Perdieron muchas horas tallando en madera decenas de perfiles aerodinámicos que ponían a prueba atornillándolos en una bicicleta en la que se montaban a toda velocidad cuesta abajo, a falta de un túnel aerodinámico. Para dar con el modelo a escala real construyeron sucesivos modelos en madera de abeto y fresno que se llevaban a la playa e intentaban hacer volar desde una duna como si se tratase de un ala - delta. La mayor parte de las veces se caía hacia el suelo como si fuese un piano. Mucho tuvieron que andar hasta hacer un chisme dotado con un motor de coche de 12 caballos y en el que había que ir tumbado boca abajo. Fue Orville, el del bigote, el que lo hizo volar 36 metros durante 12 segundos, en lo que se considera el primer vuelo tripulado de una máquina más pesada que el aire. Fuel 17 de Diciembre de 1903, y apenas 66 años después, Neil Armstrong pisaba la luna, hace hoy, exactamente, 40 años.
Viva el Rey

Lugar: Lisboa, Rua do Norte
En el 84 todavía había funciones escolares que usaban el videoclip de Thriller para inspirarse, incluida la de mi hermana mayor. Me meaba de miedo cada una de las veces que hube de ver el videoclip con ella, empeñada en saberse cada uno de los pasos de baile. Desde entonces era algo que estaba ahí, con sus millonarios conciertos, sus superventas de discos, sus escándalos y todo eso. Yo siempre pensé que acabaría volviendo y que lo haría más oscuro que nunca, como lo hizo el otro Rey en su día, marcando el inicio de su mejor etapa. Está visto que no lo hará. Nunca he sido uno de sus fans, pero no ha habido vez que no me haya quedado himnotizado viéndolo bailar y resulta raro ver desaparecer algo que ha formado siempre parte del escenario. Se trata de una de esas vidas que se acaban convirtiendo en cronómetro de la propia, y el paso del tiempo se ve más en ellos que en uno mismo. Algún día morirán estrellas de cine o de la música que hemos asociado a muchos momentos y una alarma interior se nos encenderá. En ese sentido, hoy hemos tenido su "memento" toda una generación.
Anoche, 26 de Junio de 2009, Michael Jackson murió en Los Ángeles de un infarto.
Qué suerte

Lugar: Granada, Calle San Matías
Sólo es un número en medio de todos los demás, los del pasado y los que restan del futuro. A algunos le parece muy alto, y a nosotros nos empieza a dar el vértigo de mirar atrás en un camino que ya es largo. Pero queremos más, hasta donde sea, hasta cuando sea. En ese número han quedado las inseguridades iniciales, las separaciones forzosas, las diferencias que pulir y ahora solo queda amor, el de todos y cada uno de los días, que no cesa, que se empecina a no desgastarse ni por todo el oleaje constante de las horas.
Hoy, hace 13 años, mi vida, nuestra vida, empezó.
La paz del reino

Lugar: Lisboa, Rua da Alegría.
Fue mucho después cuando tuvimos que arar la tierra, cuando tuvimos que marcharnos del castillo y comenzar una vida nueva, tan diferente a la anterior, que algunos incluso nos cambiamos de nombre. Sin embargo, aún recuerdo cuando estrené la armadura, que habían fabricado especialmente para mí en la forja del rey. Era el más joven y, con el tiempo, llegué a ser el más diestro. Gané tantas justas que prontó olvidé su número, fui a la guerra, encontré reliquias sagradas. Servir al rey era mi única ambición, le dediqué mi vida.
Cuando nos despedimos unos de otros, nadie me reprochó que las justas hubieran terminado, nadie me culpó del óxido que había terminado por cubrir nuestras armaduras. Fue duro decir adiós a todos mis compañeros de armas, pero estábamos acabados, cansados. Habíamos sido jóvenes y fuertes durante tantos años... más de la cuenta, supongo. Aún podríamos serlo, si no hubiese sido por mí. Sin embargo, no me culparon. Se marcharon, como yo, a buscar un nuevo comienzo. Normalmente, tampoco yo me reprocho nada... pero, a veces, me arrepiento tanto de haber matado al dragón...
No Felicitación

Lugar: Salamanca, calle Compañía
Lo de la niña que se queda en casa cuidando de sus hermanitos sin poder asistir a sus clases no es algo exclusivo de países lejanos. En este rincón apartado del reino también nos encontramos ese fenómeno que sólo los humanos hemos parido. Otras especies se comen habitualmente a sus hijos, pero es exclusividad nuestra la refinada creación cultural de ponerlos a trabajar (cuando aún son niños, que es lo malo). Según la Organización Internacional del Trabajo hay más de 126 millones de ellos haciéndo y hoy es su día.
Gracias a A. L. por la foto
Heaven

Lugar: Granada, calle Conde de Tendillas
Cada día me levanto a las siete y media de la mañana y cojo el autobús número veintitrés. A las ocho y media ficho en el trabajo. Después enciendo el ordenador, tramito solicitudes y atiendo llamadas de clientes vociferantes. A las once tomo café con mis compañeros, y escucho sus conversaciones sobre sus hijos, que ya andan, o que no comen, o que han aprendido los planetas del sistema solar. A veces, les cuento cómo he cambiado la distrubución de mi casa.
Vuelvo a tramitar solicitudes. Miro mi correo electrónico y escribo un poco en mi blog cuando decido descansar un poco. Llega la hora de la comida y pido el menú del día en el bar de Carlos. Ayer había pollo con tomate y sopa de menudillo. Tengo poco tiempo para almorzar, así que vuelvo inmediatamente al trabajo y atiendo muchas llamadas - por la tarde se multiplican las llamadas - de clientes vociferantes.
A las siete de la tarde salgo del trabajo y vuelvo a coger el autobús veintitrés, en dirección contraria. En casa me toca preparar la cena porque Luisa no llega hasta las diez. Algunos días paso antes por el gimnasio y nado treinta largos en la piscina, pero otros estoy demasiado cansado.
Heaven is a place where nothing ever happens
(Cartel de carretera que anuncia un restaurante en Portugal, situado a la altura de Carrapateira)
Back to London

Lugar:Lisboa, Poço da Cidade
Allí, allí donde voy de nuevo, se quedará mi otra vida. Allí estará mi madre, la que no sabe preparar comida, la que sólo maneja el microondas. Allí se queda mi colegio en el que compartí pupitre con mis compañeros hindúes. Allí el chico rubio con pecas que me dio el primer beso, mi mejor amiga, la pelirroja. Allí quedan mis estudios en una universidad lejana, mi trabajo en una empresa de software. Por esas calles habría yo caminado cada mañana, sola, como todos los que corren hacia las bocas de metro, con mi traje y mi mochila, en la que guardaría mi sandwich. Allí se quedan los fragmentos de obras de Shakespeare que interpreté en un instituto de las afueras, se queda el campo de fútbol al que acudí cada sábado, el abogado negro con el que me casé.
Allí está mi otra vida, que a veces me acompaña, a la que a veces echo de menos, pero que no me espera. Allí se queda mi otra vida, la que transcurre sin mí.
