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PLANTARTE

Heaven

Heaven

Lugar: Granada, calle Conde de Tendillas

Cada día me levanto a las siete y media de la mañana y cojo el autobús número veintitrés. A las ocho y media ficho en el trabajo. Después enciendo el ordenador, tramito solicitudes y atiendo llamadas de clientes vociferantes. A las once tomo café con mis compañeros, y escucho sus conversaciones sobre sus hijos, que ya andan, o que no comen, o que han aprendido los planetas del sistema solar. A veces, les cuento cómo he cambiado la distrubución de mi casa.

Vuelvo a tramitar solicitudes. Miro mi correo electrónico y escribo un poco en mi blog cuando decido descansar un poco. Llega la hora de la comida y pido el menú del día en el bar de Carlos. Ayer había pollo con tomate y sopa de menudillo. Tengo poco tiempo para almorzar, así que vuelvo inmediatamente al trabajo y atiendo muchas llamadas - por la tarde se multiplican las llamadas - de clientes vociferantes.

A las siete de la tarde salgo del trabajo y vuelvo a coger el autobús veintitrés, en dirección contraria. En casa me toca preparar la cena porque Luisa no llega hasta las diez. Algunos días paso antes por el gimnasio y nado treinta largos en la piscina, pero otros estoy demasiado cansado.

 

Heaven is a place where nothing ever happens

(Cartel de carretera que anuncia un restaurante en Portugal, situado a la altura de Carrapateira)

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Back to London

Back to London

Lugar:Lisboa, Poço da Cidade

Allí, allí donde voy de nuevo, se quedará mi otra vida. Allí estará mi madre, la que no sabe preparar comida, la que sólo maneja el microondas. Allí se queda mi colegio en el que compartí pupitre con mis compañeros hindúes. Allí el chico rubio con pecas que me dio el primer beso, mi mejor amiga, la pelirroja. Allí quedan mis estudios en una universidad lejana, mi trabajo en una empresa de software. Por esas calles habría yo caminado cada mañana, sola, como todos los que corren hacia las bocas de metro, con mi traje y mi mochila, en la que guardaría mi sandwich. Allí se quedan los fragmentos de obras de Shakespeare que interpreté en un instituto de las afueras, se queda el campo de fútbol al que acudí cada sábado, el abogado negro con el que me casé.

Allí está mi otra vida, que a veces me acompaña, a la que a veces echo de menos, pero que no me espera. Allí se queda mi otra vida, la que transcurre sin mí.

¿Nostalgia?

¿Nostalgia?

Lugar: Granada, Calle Baratillos.

A veces me acuerdo de los veinte, de los diecisiete, de los catorce. No negaré que a ratos echo de menos la sensación de aquellos días en los que aún no estaba nada decidido, cuando cualquier puerta estaba a mi alcance y estaba segura de que, si me lo proponía, podría ser cualquier cosa. Reconozco que es estúpido que me entristezca, aunque sólo sea levemente, frente a mi crema de la cara, porque sé que ya nunca más será hidratante a secas – alguien me dijo una vez que la edad se mide por el tamaño de nuestro neceser – pero a veces no puedo evitar esas pequeñas nostalgias casi mezquinas.

No es, sin embargo, esa añoranza la de hoy. Es la nostalgia que se adelanta, la de mi yo de cuarenta años, de sesenta, de noventa y cinco, que mira hacia atrás y se posa en estos momentos que ya voy echando de menos. Porque eran estos años, estos días, los de mis treinta años, los que siempre he deseado vivir. Los de la libertad, los de las alas abiertas, los de los pies bañados en el mar, los disfraces y los juegos, la independencia… Eran estos los que estábamos esperando. Los mejores días.

These are better days baby

These are better days its true

These are better days

Better days are shining through

(Bruce Springteen).

 

 

La banda sonora de treinta años de vida

La banda sonora de treinta años de vida

Lugar:Lisboa, Rua Poço da Cidade.

La quinta sinfonía de Beethoven. La canción de Ulises 31. La de Los Mosqueperros. El viento entre las hojas de los eucaliptos. Teresa Rabal. La novena sinfonía de Dvorak. 091. El agua que sale de una manguera. Mecano.  Paul Mc Cartney. Genesis. Phill Collins. Los gritos de los niños en el patio. Qué fue del siglo XX. Pink Floyd. Mike Oldfield. Las oraciones en la iglesia. Bach. Puccini. Nirvana. Las regañinas de los profesores. Metallica. Las olas rompiendo en el cabo de San Vicente. Oasis. Gammaray. El roce de la pluma con el papel. Blind Guardian.  Las campanas de la iglesia de Las Angustias. Ordinary World. El tráfico en Londres. Rhapsody. El crujido de las puertas de la biblioteca. El sonido de los botones de la calculadora al ser pulsados. Stratovarius. El ruido de los besos. Pearl Jam. El teclado del ordenador. Morrisey. Las voces de los alumnos. Otra vez el tráfico de Londres. Placebo. El motor de los barcos al pasar por el Rhin. Sidonie. Las trovas cubanas. El silencio de la nieve al caer sobre Berlín. Coldplay. Keane. Los hielos al caer en el vaso. El crepitar de la sartén al cocinar. Beethoven de nuevo. Los gritos de las gaviotas. Las sirenas de los barcos. El pasar de las páginas de los libros. Schubert. El motor de mi coche. El viento rozando en la ventana. Otra vez Ordinary World. El sonido reposado de la respiración de Fran. Las felicitaciones de cumpleaños. Las hojas del calendario al ser arrancadas.

 

Lo que cabe en treinta años (segunda parte)

Lo que cabe en treinta años (segunda parte)

Lugar: Berlín, Knaack Strasse

 

El euro. Conocer la muerte por primera vez. Ver un eclipse total de sol. Internet. El milenio. Dulcinea. La mayoría absoluta del PP. Descubrir que los hijos únicos pueden tener hermanos. Apendicitis. Mi hámster Roeder .Las Torres Gemelas. Fin de la carrera. Otra vez a Praga. Conocer a tu reflejo por internet. El Prestige. La biblioteca del Salón. Apostar la vida a una carta. Ganar. El Tsunami de Indonesia. Huelva. El IES Pablo Neruda. El miedo. Sevilla. Otra vez el mar. Rompen Barbie y Ken. Escribir. El gintonic.  Descubrir a Lawrence Durrell.  Anglofilia. Jugar al Rol. Hacer amigos adultos. Recuperarse de la depresión. Grecia. El IES Alto Conquero. Los pollitos. Protocolo de Kioto. Cambiar. Alemania.  Segunda copa de Europa del Barcelona. Descubrir que las hijas únicas solteras también pueden tener un cuñado. El amor, siempre. Benedicto XVI. El IES La Marisma. Descubrir tu fuerza. Aprender al fin quiénes son tus amigos. Releer. Cuba. Descubrir que cerca de los treinta todavía se pueden hacer nuevos amigos. Entrar en el siglo XIX. La Eurocopa de España. Volver a Berlín, volver a Londres, volver a Portugal, volver a viajar con mis padres. Obama. Terminar una novela. Llenar un cuaderno de imágenes. Empezar otra carrera. Soñar con Japón. Cumplir treinta años.

 

Lo que cabe en treinta años (primera parte)

Lo que cabe en treinta años (primera parte)

Lugar:Granada, Calle Gloria

Margaret Thatcher. Un peluche azul al que abrazar. Un uniforme de cuadros. Miles de noches sin dormir desde los seis años. El mar. Manteles de cuadros y líneas onduladas. El libro naranja de mitología griega. La ley del divorcio. Una piscina de plástico. La desaparición de la viruela. Ver por primera vez el acueducto de Segovia. La aparición del Sida. Comer los tallos de los tréboles. Adoptar gatos en un jardín. Ronald Reagan. Mi pájaro Carolo. El golpe de Tejero. Blade Runner. La Dragonlance y El Señor de  Los Anillos. El volcán Nevado del Ruiz. 091. Descubrir que hay amigos de la infancia que duran toda la vida. Chernobil. La nave espacial Challenger. Un aparato para los dientes. La novena sinfonía de Dvorak. Ben Johnson. Terremoto en San Francisco. La caída del muro de Berlín. Olvidar a Dios. Democracia en Chile. La guerra del Golfo. Leer La Inmortalidad. Nubosidad Variable. La muerte de Freddy Mercury. Encontrar a Pink Floyd.  Conocer París. La guerra de los Balcanes.  Un primer viaje a Londres. Las Olimpiadas y la Expo. El primer gran abandono. Arde el Liceo de Barcelona. Un grupo de amigos olvidados. Uno por descubrir. Chiapas. Kurt Cobain. Un viaje de estudios a Italia.  El techo de un hotel de Milán. El fin de la adolescencia. Descubrir que tus padres son personas reales e interesantes. El quinto Tour de Induráin. Las vacas locas. El amor, por fin. Una cena de COU que me concedió un gran regalo. La oveja Dolly. Matemáticas. Los conocidos que siempre estuvieron destinados a convertirse en desconocidos. La muerte de Diana de Gales. Leer La Montaña Mágica.

 

Mañana

Mañana

Lugar: Granada, Calle Santísimo

Llegó la hora de decir adiós a los veinte años, a los veinticinco, a los veintinueve. Mañana cruzo la puerta, una de esas – y hay más de las que se imaginan – que  no se puede cruzar más que en una dirección. No dolerá, o eso espero. Al menos, no ahora. Quién no quiera ser arrastrado hacia la puerta, que se resista, pero yo tengo intención de entrar en ella por mi propio pie.

 Qué tontería, dirán algunos, ponerse solemne por una cifra redonda. Y tendrán razón. Pero cuándo si no nos pondremos solemnes en este mundo informal de vaqueros y camisetas, de chistes y de ligerezas. Así que mañana, sacaré mi lado solemne, mi lado nostálgico, ese que tengo tan pocas oportunidades de explotar, y brindaré a la salud de todos los que alguna vez me quisieron.

 

But that was when I ruled the world

But that was when I ruled the world

Lugar: Huelva, IES La Orden

En aquellos días,. las calles nunca estaban mojadas ni los bares cerrados y siempre había alguien que me acompañaba a casa. Cuando yo me levantaba, todos me imitaban y esperaban mis palabras, como si yo fuera la clave de todos los misterios. En esos años, podía dar una fiesta, porque sabía que todos acudirían, que buscarían su mejor camisa y se pondrían su mejor perfume, que nadie querría perdérsela. Escribía relatos que no tenían argumento, pero no me importaba, porque todos deseaban leerlos y escucharme recitar. Dormía poco y tenía siempre aspecto cansado, pero, para todos ellos, yo seguía siendo la más hermosa, la que brillaba en la noche y soñaba por el día. Eran los tiempos de la luz cálida, y también de la oscuridad aterciopelada, los tiempos en los que no mirábamos atrás ni podíamos imaginar que la vida no era infinita. Éramos los mejores, los más bellos. Éramos dioses.

I used to rule the world
Seas would rise when I gave the word
Now in the morning I sweep alone
Sweep the streets I used to own
I used to roll the dice
Feel the fear in my enemy’s eyes
Listen as the crowd would sing:
"Now the old king is dead! Long live the king!"

(Viva La Vida, Coldplay)

 

Desesperación o Edgar Allan Poe

Desesperación o Edgar Allan Poe

Lugar: Lisboa, Rua de Sao Miguel

Autor: Jef Aerosol

A estas alturas de mi vida tengo serias dificultades para explicar lo que Edgar Allan Poe y su obra me han dado.  Y eso no es sólo es por lo anónimo e insignificante que uno se puede sentir cuando canta las alabanzas a lo que ya antes han descubierto y cantado cientos de generaciones y personas más ilustres.  También porque es difícil hacer justicia a la hora de escoger de entre cientos de momentos en mi pasado en que Edgar Allan Poe ha tenido algo que ver.

Un día quise saber qué era leer algo sobre el terror y decidí acudir directamente a la fuente. Fui a la ya inexistente librería Urbano y me compré los cuentos completos de Edgar Allan Poe en Alianza Editorial, con traducción de Julio Cortázar. Me asusté, sí, pero leía una y otra vez esos cuentos deseando ir allí donde acontecían. Me dormía muchas noches imaginando que estaba en las profundidades de un bosque en una noche de luna llena, o en un cementerio en lo alto de una colina o en la habitación más recóndita y olvidada de una mansión a punto de hundirse en un cenagal rezumante de los cadáveres momificados de antiguos ancestros. Y yo quería estar allí, deseaba con todas mis fuerzas ir y vivir en el mundo visto por Poe, porque todo aquello era bello. Ni mi vida ni yo lo eran, pero todo aquello sí, él me lo enseñó.  Hoy sigue colgado en mi cuarto un retrato suyo. Salvo, quizás, en Baltimore, no es muy usual encontrar pósters de Allan Poe y cuando quise uno, lo único que encontré fue una pequeña foto en una revista. Cambié la escala y no paré hasta conseguir a lápiz su mirada triste y torturada.  A veces imagino que Edgar Allan Poe vuelve del pasado y por un capricho de la fortuna viene a parar a mi lado, y tengo que explicarle lo que es la tele, la luz eléctrica, un móvil y todas las manifestaciones culturales actuales. Vamos al cine y vemos una película de terror mala, con todos sus efectos especiales digitalizados y él se aterroriza al punto de la locura dando por cierto todo aquello, pero soy yo el que se deja llevar por él y arrastrarme a una espiral de redescubrimiento ingenuo y apasionado del mundo, por el que nos lanzamos a viajar sin que haya límites de distancia ni dinero. Hace poco le conté a mi sobrino de 4 años “La máscara de la muerte roja”. Cuando ésta paseaba arrogante su disfraz manchado de sangre ante los ojos atónitos de los invitados del príncipe Próspero, mi sobrino se tapó el rostro con las manos y, al terminar el relato, dijo que era un cuento triste y que, si él fuese la muerte roja, también habría matado a todo el mundo.

Por todo ello y más, un día como hoy, debería estar listo para cumplir con la mayor talla posible. Pero no es así. Hoy debería tener la mejor plantilla para dar el mejor tributo a uno de mis héroes de juventud, pero no es así. De toda nuestra colección de plantillas, que se va engrosando cada vez más, sólo una hace una alusión directa a Poe, pero ya la usé el 21 de Diciembre de 2007 en un post titulado “La Resaca”.  No es sólo por esa regla interna no escrita que prohíbe usar dos veces una plantilla, sino por la muy amarga insatisfacción que me dejaría dejar en un mensaje como este una plantilla de segunda mano. He buscado y revisado cada una de las fotos digitales y me he empezado a poner nervioso cuando no he encontrado nada que haga justicia a la importancia que le quiero dar a esta entrada. Y me he acordado de una plantilla que sería perfecta, la de un corazón con detalles muy realistas, rojo y con venas, que vi en algún lugar de Granada.  Pero no tenía la cámara encima y me fui de allí sin fotografiarla. Y me he visto, un día como hoy, que no tengo la imagen perfecta. Yo debería haber sido más cuidadoso, más atento. Ha sido como fallarle a un buen amigo, después de todo lo andado.  Aquí dentro, en algún lugar de mi pecho algo se ha enganchado, espinoso. Desesperación, según Neil Gaiman, es flácida e implacable con sus elegidos cuando les hiere con un garfio anillado en su dedo. Y hoy la he sentido al no encontrar una plantilla para Edgar Allan Poe. He pensado que si no he estado preparado para este momento quizás he dejado caer ya algo bueno de mi juventud. No me restaba otra cosa que escribir algo bonito por él. Y me he visto a mí mismo, desesperado por no dar un homenaje suficiente a Edgar Allan Poe y creo que eso es hermoso.  Siempre he tendido a la melancolía, a ser atraído por lo oscuro y grotesco, a lo marginado. Y es ahí, cuando va más allá de la afinidad estética y penetra en el carácter, cuando se siente la inmensa fortuna de ser un espíritu tocado por el arte. Por eso, creo que hoy puedo cumplir sincera pero suficientemente con un homenaje al escultor de la podredumbre, al amante de cuervos, de la vigilia por el amor muerto, al artista de la noche y de la calma, a ti, que algún día me enseñaste, cuán humana y bella puede ser mi más honesta y sentida Desesperación.

Hoy Edgar Allan Poe cumpliría 200 años.

David y Goliat

David y Goliat

Lugar: Sevilla, Alameda de Hércules

El País, Martes 13 de Enero de 2009

Palestinos. El recuento hecho por las fuentes médicas palestinas cifran ya en 910 los muertos en los 17 días de guerra. De los fallecidos, 292 eran niños y 75 mujeres, según las mismas fuentes.

Israelíes. En el lado israelí han muerto 13 personas en lo que va de conflicto, de ellos 10 eran soldados. Los tres civiles fallecieron a causa de los cohetes lanzados por Hamás desde Gaza.

White Christmas

White Christmas

Lugar: Granada, Calle Conde de Tendillas

Ya llega el tiempo de las castañas, de las calles abarrotadas y de los niños con gorros de lana. Ya viene el frío, vienen los días luminosos en los que sol no te calienta, en los que la cara se te corta. Llega el tiempo de las reuniones, de las comidas de familia, de los secretos. Ya se acercan las cenas, las fiestas, el reencuentro con los que te besan en las mejillas, la vuelta a la ciudad que no te ama. Es el momento de los regalos, de las canciones, de las mentiras piadosas, de las vacaciones y los dulces.

Aquí está, por fin, el tiempo de los recuerdos, de lo que perdimos y también de lo que no tuvimos, el tiempo de las luces de colores y de los días que pasan sin sobresaltos. Todo eso me está esperando. Y yo corro a su encuentro.

 

"And once again, youll pretend to know me well, my friends
And once again, Ill pretend to know the way......

I walk alone, I walk alone to find the way home
I´m on my own, I´m on my own to see the ways
That I can´t help the days, you will make it home o.k...." (We only come out at night, Smashing Pumpkins)

 

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Una luna para Nick

Una luna para Nick

Lugar: París, Rue Mouffetard Autor: Jef Aerosol

And now we rise
And we are everywhere
And now we rise from the ground
And see she flies
And she is everywhere
See she flies all around

(Fragmento de "From the Morning")

Hoy, hace 34 años murió Nick Drake a la edad de 26 años. Cantante y poeta, para la noche, para la lluvia, para llorar y, sobre todo, para vivir.

Gracias al hormigo (http://www.lalunarosa.com) por sus aportaciones. Este post es, de hecho y por derecho, prácticamente suyo.

Nada por aquí

Nada por aquí

Lugar: París, Rue La Vieuvile

Cada año, en las fiestas del pueblo, el ayuntamiento contrataba  a la misma compañía circense.  No sé si los demás niños se daban cuenta. Yo sí desde luego. No es que estuviese pendiente durante todo el año, pero al llegar el momento de ir a la carpa, se me encendía una alarma de un único afán por ser uno de los niños que llamase el mago para acompañarlo en el escenario. Y eso que era la misma persona que más tarde, vestido de El Zorro, pedía voluntarios para su número del látigo. Pero lo que de verdad me importaba era, tras años de observación, saberme bien cada uno de los trucos de su alter ego mago. El día que me sacó dije con todas sus sílabas y fonemas  la frase “Hoy vamos a hacer un truco de predistigitación”. No me trabé como esperaba el mago que hiciese, ni me equivoqué al predecir yo mismo, antes de que lo hiciese el mago, que la carta oculta en el bolsillo del otro voluntario era el as de picas.  Al año siguiente el ayuntamiento contrató a una compañía de cómicos infantiles que salían por un canal autonómico y yo, ni si quiera, estuve pendiente de ello, porque al mago no le robé sus trucos, sino la magia de una recién estrenada juventud. Él se había fugado con otra magia.

Insomme

Insomme

Lugar: Granada, calle Enriqueta Lozano

A veces creo que me estoy matando por dentro. Muchas noches, cuando no puedo dormir, subo a la azotea y, mirando la ciudad, me fumo un cigarrillo tras otro, hasta un paquete completo. Intento siempre no pensar en tí, pero no es fácil. Me gusta mirar a lo lejos, imaginar que la ciudad no tiene límites, que no se acabará nunca y que, todo lo que está más allá de ella, no existe. Entonces desaparecen los viñedos, desaparece el mar y, sobre todo, desapareces tú. Me quedo sola con el humo, que es hermoso porque siempre sube, porque no conoce la caída.

Normalmente, cuando acabo todos los cigarrillos, aún no he logrado conciliar el sueño. Es entonces cuando echo de menos todo el alcohol que tuve que tirar y, las luces que rodean mi edificio, que se extienden hasta los confines de la tierra, me parecen más brillantes que nunca.

I really don't care

I really don't care

 Lugar: Logroño

"Primero se llevaron a los comunistas
pero a mí no me importó
porque yo no era.

En seguida se llevaron a unos obreros
pero a mí no me importó
porque yo tampoco era.

Después detuvieron a los sindicalistas
pero a mí no me importó
porque yo no soy sindicalista.

Luego apresaron a unos curas
pero como yo no soy religioso
tampoco me importó.

Ahora me llevan a mí
pero ya es tarde."

Martin Niemöller

Gracias a A. M. por la foto

Quinto curso en Torres de Malory

Quinto curso en Torres de Malory

Lugar: Granada, Calle Trinidad

Otra vez el comienzo. A veces, cuando llega el uno de enero, cuando llega el uno de septiembre, me pregunto cuántos comienzos puede soportar un ser humano. También me asombra ver que, para algunos, el año sigue empezando en septiembre. Y esto me gusta, es un vínculo con lo que fuimos, con aquellos niños que,con la lista de material escolar en la mano, acudían a la papelería. Nada hay más prometedor que un cuaderno nuevo. Aún hoy, no podemos evitar comprar cuadernos que no nos atrevemos a estrenar, porque nada hay más hermoso que lo que no llegamos a escribir, lo que no nos atrevemos a estropear.A mí aún me dura, incluso, la manía de comprar gomas de borrar.

Después se forraban los libros, que todos los años olían igual. Hojear los libros en septiembre era un viaje a todo lo que no sabías, a lo que te era absolutamente extraño. Aquellos números grandes con otros más pequeñitos encima, los tubos de colores que recorrían el cuerpo humano por dentro, los paréntesis con filas y columnas de números. Después todo adquiría su verdadero nombre, su sentido, y, entonces, era imposible volver a esa sensación de extrañeza y desconocimiento. Una sensación más que se había perdido irremediablemente.

Ya nos estamos preparando para nuestro quinto curso, desde el otro lado. De ahí el título del post. Eso sí, este será sin dormitorios comunes, sin termos de té y lejos del acantilado.

 

 

Cerrado por vacaciones

Cerrado por vacaciones

Lugar: Granada, Calle Manuel Ángeles Ortiz.

Crecer no es sólo ser capaz de dormir en una habitación dónde hay otra persona, no es sólo aprender a usar un cortauñas ni tampoco consiste solamente en volver al Don Bocata, diez años después, y no pedir que a tu bocadillo le quiten el tomate. Es cambiar los veranos. Recordamos ahora todos esos estíos interminables, aquellos larguísimos meses calurosos en los que cada día era igual al anterior, en los que nunca pasaba nada, pero en los que una mañana tras otra nos levantábamos con la confusa sensación de que aquel día sí que iba a ocurrir por fin algo maravilloso. Recuerdo que yo era la primera en marcharme, al principio al campo, y más adelante, a viajar con mis padres. Era hermoso marcharse a que te echasen de menos. Después, yo era también la primera que volvía, y por eso no me esperaba nadie. Ahora los veranos se acortan vertiginosamente, apenas dos meses, y eso para los más afortunados. En esos dos meses tienen que caber viajes, proyectos, descanso... sólo al planificar el verano tienes ya la sensación de que se está terminando, aunque apenas acabe de comenzar. Se pasa siempre igual de rápido. Ahora que hemos perdido junio y septiembre, ahora que ya no sabemos echar de menos a nadie ni que nadie nos eche de menos, nos hemos vuelto de verdad adultos.

Si llega algún día la Libertad

Si llega algún día la Libertad

Lugar: París, Rue Du Père Guérin

"Mañana lluviosa, como mi alma, Selvas de Colombia Miércoles 24 octubre, 8:34 am
 Estoy, Mamita, cansada, cansada de sufrir. He sido, o tratado de ser fuerte. Estos casi seis años de cautiverio han demostrado que no soy tan resistente, ni tan valiente, ni tan inteligente, ni tan fuerte como yo creía. He dado muchas batallas, he tratado de escaparme en varias oportunidades, he tratado de mantener la esperanza como quien mantiene la cabeza fuera del agua. Pero, Mamita, ya me doy por vencida. Quisiera pensar que algún día saldré de aquí, pero me doy cuenta de que lo de los diputados - que tanto me ha dolido- me puede pasar en cualquier momento. Pienso que eso sería un alivio para todos. Estoy cansada de sufrir, de llevarlo por dentro todos los días, de decirme mentiras a mí misma, de que pronto esto va a terminar, y de ver que cada día es igual al infierno del anterior."

Extracto de una carta de Ingrid Betancourt a su madre.

Ingrid Betancourt ha sido liberada el 2 de Julio de 2008 a las tres de la tarde hora colombiana.

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Cambio de look

Cambio de look

Lugar: Viana do Castelo, Rua Afonso II

La luz de la peluquería es blanca, y hace que todos los colores pierdan su brillo. Es desafortunado, porque todos los tintes parecen marrones hasta que se sale al exterior. Pero me gusta que, aquí dentro, desaparezca el tiempo, que no haya ventanas, que no podamos saber si son las doce de la mañana o las diez de la noche. En pocos lugares me concentro tan bien para leer. En mi libro, un padre pierde a su hija, un actor se queda mudo en el escenario. Pasan los minutos y el temporizador suena, me gusta cuando me lavan el pelo. El agua caliente que cae despacio sobre mi cabeza, el masaje suave de los dedos de la peluquera. Alrededor de mí, decenas de tintes que se ven todos marrones. Me secan con una toalla y, después, empiezan a alisar mi pelo rizado, despacio, poco a poco. Cada capa es una eternidad. Al fin, un pelo liso y brillante, que no es el mío, que en nada se parece a mis rizos encrespados. Mañana, todos dirán que estoy guapísima. Mañana, todos me dirán que prefieren a ésta que no soy yo.

Gracias a A. L. por la foto

Europa raptada

Europa raptada

Lugar: Salamanca, calle Compañia

 

El único país que ha sometido el Tratado de la Unión Europea a referéndum, Irlanda, ha votado que hagan con él lo que más arriba se sugiere.  El pobre Durao insiste en que 18 de los 27 miembros ya lo han aceptado, pero hasta el sudor de su frente sabe que ello ha sido gracias a que la criatura no ha salido de los respectivos parlamentos y, sobre todo,  a que en esto de la Unión o todos o ninguno. Hoy Mamá Bruselas  llora, victimista, a su pillo hijo irlandés, preguntándole en qué ha fallado ¿Acaso le faltaron alguna vez Fondos de Cohesión suficientes? Y  algo de razón sí que hay en ese reproche, pues el “no” irlandés está fundamentalmente alentado por la típica coalición  conservadora de turno  a la que, eso de convertirse en contribuyentes del Fondo de Cohesión en lugar de receptores, le parece muy mal, y más si es para esos extranjeros del Este. Qué malos son estos viejos europeos, en cuanto se les da la más mínima ocasión para pronunciarse te echan abajo la Constitución Europea y, ahora, su plan B, el Tratado de Lisboa. ¿Pero qué puede tener  de malo un texto auspiciado unilateralmente por Sarko, Zapatánsar, Angi o Il Cavaliere y demás familia? ¿Por qué les gustará disgustar tanto a una Comisión que promueve la jornada máxima laboral de 60 horas? Hay que ver, qué modo más pertinaz de echar por tierra éste su proyecto europeo. Quizás la cosa cuaje mejor con la próxima presidencia francesa,  ya que Sarkozy va a sacar adelante uno de esos contratos draconianos para inmigrantes a nivel europeo. Porque al europeo le encanta votar a su gobierno conservador y detesta aguantar los tratados redactados por los gobiernos conservadores de los demás. Pero lo que más le gusta es aplicar el flagelo de sus gobiernos conservadores sobre terceros. Jocosa familia ésta, la europea.

Gracias a A. L. por la foto

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